viernes, 27 de diciembre de 2013

Quitando puntos finales.

Empezaría a escribir liandome a mi misma y argumentando sobre metáforas y royos metafisicos, pero creo que por una vez, iré directa al grano.
Estoy enamorada de ti. Hasta las trancas.
No hay mucho más que decir. Es que es irremediable esto que siento. Da igual lo que hagas, como si quieres llevarme a comprar zapatos durante tres horas sin descanso, que evites mis besos, que intentes picarme despidiendome con otro nombre. Da igual, no va a funcionar.

Estoy enamorada. Y ni por un millón de euros podría decir que no, y más aún, si mi colcha huele a ti. Que si, que estoy enamorada de ti. No hay más.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Última parada: Fin del trayecto.

Todos los años la misma cantinela, que si se acaban estos 365 días y hay que empezar de nuevo el calendario, y como bien decía la Torroja, hacemos el balance de lo bueno y malo. Nos marcamos propósitos, metas y pautas que resulta que nunca cumplimos, pero oye, es lo que toca.

El 2013 está más que over. En unos días empieza enero y se sigue avanzando. La MC del enero pasado queda muy lejos de la MC de ahora. ¿Cómo era yo en enero 2013, por Dioh?
Creo que era un poco más ingenua. Una empieza el año pensando que va a comerse el mundo, y llegados a diciembre ves que no has tenido tiempo ni de acabarte el libro que empezaste por aquellos entonces. Porque si de algo nos podemos quejar, es del tiempo, que pasa y ni te das cuenta.

Pues eso, que empiezas el año siendo de lo más buena que hay, y por ahí por mayo, se te quitan las tonterías, pero no adelantemos acontecimientos.

Mira, este año, como en todos, he terminado amistades, he comenzado otras muchas, he mantenido grandes conversaciones y he bebido mucha cerveza, porque eso, es lo que hacemos todos los años.
Y evidentemente, he aprendido mucho:
- En este año he descubierto que los buenos amigos son los que dejan su cerveza a medias y vienen a buscarte. Son los que se plantan a verte cuando te están quitando un drenaje. Son los que a las ocho y media de la mañana te reciben con una sonrisa. Los que bailan zumba contigo en plena calle. Las rubias sorras que te acompañan con el Gintonic. Aquella superhéroe que siempre está ahi para matar tus mostruos o decolorarte el pelo.

- Que hay noches que mejor no haber salido, y otras, bendita sea la Alameda, han sido estupendas.

- Que la epidural no duele, las rodillas a los 20 años se curan, y los fisioterapeutas pueden ser muy guapos.

- Que se me da demasiado bien hacer bulling.

- Que hay quien vuelve para quedarse y darte la vida. Que los conciertos de Supersubmarina han cobrado un nuevo sentido. Que el espacio pierde peso cada vez que veo un "buenos días" al despertar. Que ¿A quién le importa una hora de trayecto si él te espera al llegar?

- Que hay viajes únicos, que recompensan un verano duro.

- Las cicatrices perduran, aun con rosa mosquera.

- Que a la familia se le quiere, aunque hay días que saquen lo peor de ti.

- Que otro año más, mi madre se gana el cielo.

- Que las palabras no duelen cuando la indiferencia aflora. Que la feria de Sevilla, es mi feria, y en mis fiestas hago lo que me da la gana.

Y que si, que en definitiva, que no hay mal que por bien no venga. Y que yo el 2013 lo despido con mucho cariño. Que aprendes tanto de un sólo año, que lo único que puedes esperar, es que en el siguiente, aspire a tan siquiera igualar tantas experiencias.

Adiós 2013.
Buen viaje.
MC-

martes, 17 de diciembre de 2013

Las vistas.

Que a mi me importa muy poco el espigón. ¿Qué más da que toda Sevilla esté a mis pies?
Si es que tanto paisaje no vale la pena, cuando tengo a mi vera a quien le hace sombra, hasta a la Alhambra de Granada.

Que yo cuando hago fotos, las hago a lo más bonito que veo.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Gatos, gatetes.

Esta foto es todo amor, pero...La verdad es que no ha sido lo más bonito del día, para qué mentir. No es más que un gato.
Hoy he visto miles de gatos, los había de todo tipo, grandes, chicos, peludos, pardos. Un gato afónico, una gatita mansa, otra que me arañó en el dedo. Un gato dormido, que ni se cosca si le tocas las orejas por detrás. Gatos callejeros viviendo en el Espigón. Con la cola corta, con la cola larga.

De todo tipo, pero créeme cuando te digo, que lo bonito de esta foto, no es quien sale en ella. Lo bonito de esta foto, es quien la tomaba.