jueves, 21 de octubre de 2010

Hoy quiero cerrar los ojos, y evitar que las lágrimas salgan de ellos. No quiero tener miedo, pero lo tengo, no quiero oír esos gritos, pero los oigo.
No quiero aparentar felicidad, así que simplemente me quedaré en mi cuarto, esperando que todo pasé, que pasé la tormenta.
Siempre soluciono mis problemas ignorándolos, cerrando los ojos y fingiendo que no existen. Escondo mi estado de ánimo tras una bonita sonrisa y unos ojos maquillados, pero sin exceso, ya que si una lágrima se escapa, la pintura se mezclará con los fluidos, y correrá a través de mi rostro, dejando rastro alguno de mi tristeza, de mi dolor del momento.

Cuanto duele un grito, aun que no vaya dirigido a mi, aun que vaya dirigido a un teléfono, aunque ni siquiera yo esté en la linea. Cuanto duele ver sufrir a quienes quieres, cuanto duele ver sufrir a alguien que siempre lo ha dado todo por ti, y mas cuando estas pasando por un momento en dónde nadie hace nada por ti.
Cuanto duele que lo pases mal, mientras yo permanezco encerrada en mi habitación, intentando no escuchar tus gritos.


miércoles, 6 de octubre de 2010

Ojos






Repetirse a uno mismo que eres fuerte, que no te duelen las cosas, que tú eres un luchador. Repetirse todos los días lo bien que superas los problemas, no sirve de nada si no es cierto.
¿Superar? ¿qué quiere decir eso? realmente no viene al caso la definición, pero si que hay algo claro, que superar no es lo mismo que afrontar, y yo desde hace mucho, no hago ninguna de las dos cosas.
Superar y afrontar, para mi, se convierten en ignorar... y eso no sirve de nada. De nada sirve repetirse día tras día que todo va bien, cuando no es cierto, cuando lo cierto es que nada va bien, nada está en orden en mi cabeza. Mis pensamientos, mis ideales, mis sueños... todo se esta consumiendo poco a poco, nada permanece en su sitio.
Estoy fuera de mi, estoy ausente, no me encuentro. Y lo cierto es que hecho de menos tu calor.
Esa forma tan especial de ser, esa sonrisa, todos esos detalles que te hacían tan especial, y que por mucho que quiera, no van a volver nunca.

Me consumo entre odio y celos, y me invade una absurda idolatría hacia ti. No la mereces, ciertamente no mereces más que mi soberbia, pero se que no soy capaz de dártela.

Y la única solución que encuentro es mirarme al espejo y llorar amargamente, y mirar como mis ojos se inundan en lágrimas. Esos ojos que tiempo atrás miraban los tuyos fijamente, y que se acercaban a ellos, que los miraban y los observaban, esos ojos verdes relucientes, que brillaban al encontrarse con los tuyos, profundos, acusadores, desvergonzados, y los mas esencial, mentirosos.

Dicen que ojos verdes son traidores, aunque yo creo que también pueden ser traicionados.


sábado, 2 de octubre de 2010

La voluntad es algo tan quebrantable.
La voluntad no sirve para mucho, y más teniendo en cuenta que yo personalmente no tengo.
Cuantas veces... Cuantas veces he sabido perfectamente que es lo bueno y lo malo para mi, cual debería de ser el camino ha seguir.
Pero eso no quiere decir que realmente tenga pensado tomar el camino saludable.

He llegado a odiarte durante tardes, prometerme a mi misma que no vas a caer cuando tengas la oportunidad. Pero luego me paro a pensar y digo, si, puedo tomar el mal camino, un camino tentado por el sexo y el placer... pero nada bueno para los sentimientos.
Odio, esa es la palabra que siento, el problema es que no tengo claro hacia qué exactamente.