
Repetirse a uno mismo que eres fuerte, que no te duelen las cosas, que tú eres un luchador. Repetirse todos los días lo bien que superas los problemas, no sirve de nada si no es cierto.
¿Superar? ¿qué quiere decir eso? realmente no viene al caso la definición, pero si que hay algo claro, que superar no es lo mismo que afrontar, y yo desde hace mucho, no hago ninguna de las dos cosas.
Superar y afrontar, para mi, se convierten en ignorar... y eso no sirve de nada. De nada sirve repetirse día tras día que todo va bien, cuando no es cierto, cuando lo cierto es que nada va bien, nada está en orden en mi cabeza. Mis pensamientos, mis ideales, mis sueños... todo se esta consumiendo poco a poco, nada permanece en su sitio.
Estoy fuera de mi, estoy ausente, no me encuentro. Y lo cierto es que hecho de menos tu calor.
Esa forma tan especial de ser, esa sonrisa, todos esos detalles que te hacían tan especial, y que por mucho que quiera, no van a volver nunca.
Me consumo entre odio y celos, y me invade una absurda idolatría hacia ti. No la mereces, ciertamente no mereces más que mi soberbia, pero se que no soy capaz de dártela.
Y la única solución que encuentro es mirarme al espejo y llorar amargamente, y mirar como mis ojos se inundan en lágrimas. Esos ojos que tiempo atrás miraban los tuyos fijamente, y que se acercaban a ellos, que los miraban y los observaban, esos ojos verdes relucientes, que brillaban al encontrarse con los tuyos, profundos, acusadores, desvergonzados, y los mas esencial, mentirosos.
Dicen que ojos verdes son traidores, aunque yo creo que también pueden ser traicionados.
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