lunes, 29 de julio de 2013

Quizá debería cortarme el pelo.

Quizás debería comprarme un diario. 
Uno de los de toda la vida, de papel, con su respectivo candado.
Quizás debería cortarme el pelo, o cambiar el tono del tinte. 
Quizás, quién sabes, debería perder la cabeza. Perderla de verdad.


La vida sin cabeza sería estupenda. 
Fuera migrañas, fuera excusas para no hacer el amor, o follar, cada uno a su gusto. 
La vida sin cabeza daría un sentido diferente a los besos. 
El DNI iría por huellas. Y ya no pensaríamos tanto.

Porque no tiene sentido pensar para nada. Cuando sabes que no hay arreglo. 
Pensamos lo mismo una y otra vez. Y luego me quejo cuando mi abuela me cuenta lo mismo a diario. 


Yo pienso en ti, pienso en mi, pienso en los días. 
Pienso en caminos que no llevan ni a Roma ni a ninguna parte.
Y entonces me surge una duda. Si, quizá debería comprarme un diario. O quizás, puede que sólo, necesite cortarme el pelo.
Quizás ya esté perdiendo la cabeza.
Quizás. 
Ojalá.

Quizás.

domingo, 28 de julio de 2013

Cuando no sabes qué ponerte.

Como no sabía que ponerme, me puse a cerrar ventanas. Para que no entrase el viento, y corriera a sus anchas.
Como no sabía que ponerme, me puse a contar las horas. Para quedarme dormida esperando. ¿Qué se yo? Para pasar el rato.
Cómo no sabía que ponerme, me puse desnuda. Te mostré como era, sin capas, sin pintura en los ojos. 
Y como tú tampoco sabías que ponerte, te pusiste en silencio. 
Y sin palabras estamos.

Cállate, no rompas nada. Deja todo en su sitio. Que si no sabes que ponerte, escoge el pijama y duerme conmigo. 
Que en pijama, todo el mundo está guapo.

Yo no sabía que ponerme, y me puse contenta.

sábado, 27 de julio de 2013

12:56

Recuerdo cada instante como si fuera ayer. 
Eran las 12:56 y pasó. Simplemente ocurrió. No lo esperaba, pero como la mayoría de las cosas buenas, llegan sin aviso.

Y ahi estabas tú, y ahí estaba yo. Esperábamos comernos el mundo, aun sabiendo que eso nunca pasaría. Eran las 12:56 cuando me llamaste. Justo en ese momento. Fue ese instante.
Y mira la de horas que han pasado ya. Días completos. Mira donde estamos. 
El mundo sigue sin ser comido, y yo sigo esperándote para hacerlo.

sábado, 20 de julio de 2013

Crónicas de una ligamentoplastia (I)

Hace tiempo que me propuse esta entrada, pero la verdad no quiero extenderme mucho. 
Quiero escribir sobre mi lesión en la rodilla. Muchas veces pienso que soy algo pesada con esto, y que siempre de algún modo acabo acordándome de esto, pero claro, es un poco comprensible, a día de hoy no puedo doblar la pierna... Eso no se olvida.


El día ocho de mayo, sobre las seis y media de la tarde sufrí un accidente. Iba de paquete en una moto y un coche nos dio por la izquierda en un cruce. Cuando me vi en una ambulancia camino del Virgen del Rocío yo sólo pensaba en cómo iba a explicárselo a mi madre... Claro, yo sólo pensaba que había sido un porrazo y se me pasaría.
Esa noche salí de urgencias con la pierna escayolada hasta la ingle y con una cita para una resonancia magnética en dos semanas. Un planazo oye.

Yo pensaba que la resonancia iba a ser positiva, que iba a tener roto el ligamento cruzado posterior solamente, y que no iba a necesitar más que reposo e inmovilización. Pero que va, tenía roto el LCP y también en lateral externo. Como conclusión sólo saqué que tenía una lesión grave en la rodilla y que necesitaba cirugía. Por lo menos me liberaron de la escayola y me pusieron una rodillera ortopédica, con la que mi madre me llamaba power ranger, o si no, Gregoria House. Evidentemente la rodillera estaba bloqueada, y no podía doblar la pierna, de modo que andaba de una forma muy cómica.
Llegado el día de la operación yo estaba asustada no, lo siguiente. Iba a consistir en una artroscopia, y tomarían el tendón de pata de ganso para sustituir el ligamento roto. Era una cirugía con anestesia epidural, por tanto yo iba a estar despierta durante la operación.
Tenía mil dudas, un miedo tremendo. Pensaba que iba a dolerme mucho, la epidural me daba pánico.
A la hora de la verdad, entré en quirófano llorando un poquito. Vi que era una sala blanca y luminosa. Llegaba el momento de la anestesia y ni me enteré. No duele nada. Además, mi anestesista era un amor, y como vio que yo era una drama queen, me puso una mascarita de estas con un gas sedante y me quedé dormida. Desperté en la sala de despertar, valga la redundancia, con una caraja encima que no podía. Además, no tenía las gafas y con una miopía de seis, comprenderéis que no veía mucho.
Al día siguiente me quitaron el drenaje. La verdad es que eso si que duele. Duele mucho. Hasta el momento es lo único que puedo decir de verdad que doliese. Después de eso me mandaron a casa al día siguiente.

Me dijeron que tomase calmantes a lo paracetamol pero la verdad es que no me dolía. Andaba con muletas sin apoyar ni doblar la pierna, ya que aun no podía ponerme la rodillera por la inflamación. 
Cuando bajó la inflamación me daba miedo ponerme la rodillera por si me llevaba las grapas, pero que va, eso nunca pasó. A las dos semanas de la operación me quitaron las grapas, y a las tres semanas me mandaron a rehabilitación y me quitaron las muletas. La rodillera me la desbloquearon un poquito.

Hoy hace un mes de la operación y una semana de la rehabilitación. Casi doblo 90 grados, y poco a poco me veo la pierna con más fuerza.

Para mi ha sido toda una experiencia. He dejado que mi madre me ponga inyecciones en la barriga, que me saquen sangre de la mano (me ha dado siempre mal royo eso de sacarme sangre) de verdad, me han hecho cosas que yo pensaba que no iba a parar de llorar, pero que va... Creo que la necesidad no hace poco a poco más fuertes.
Término con una frase hecha, que me gustan a mi: bicho malo, nunca muere.
-MC
Mi pata chula. Primero con la escayola, y luego con la rodillera sexy.
Mi manita y mi manicura. Y el discreto cardenal.
Toda una diva en la facultad. me costó semanas portar la escayola con tanto estilo.
La rodillera sexy también la llevo con estilo.
Día 20 de Junio. Un día después de la operación y momentos antes de quitarme el drenaje.
Sexy en el hospital.
Y ya una se va recuperando poco a poco. Eso si, todo el mundo se muestra muy positivo.

jueves, 18 de julio de 2013

«Yo lo llamaba increíble.»

«Esta historia es demasiado sucia.»
La frase estaba en el aire. Todo era turbulento, oscuro, el vicio se notaba evidente. Demasiado obvio.
Soltó una bocanada de humo para cargar aun más el ambiente, y casi impasible, volvió a llevar el cigarro a sus labios.

«Esta historia es demasiado sucia.»
Una parte en su cabeza no se lo creía. No le parecía en absoluto factible. Pero cada vez que recordaba las palabras, cobraban quizá, algo más de sentido. 
Nuevamente expulsó el humo a la vez que apagaba la colilla contra la mesa.

Ya todo daba igual. Era una historia sucia, si señor, pero no existía daño. ¿Por qué destruirla? Era irracional, baja, instintiva. De estas que sabes que serán apasionantes, que te absorben, y quieres más y más. ¡Necesitas más!

No importa si es demasiado sucia. A nadie le amarga un dulce... Así era su pensamiento, y así quería que fuera para todos. 
No.

¿Acaso importó en Dirty dancing? 
No todos lo caminos acaban en Roma, y no todo lo sucio, se vuelve oscuro.

Ya no le quedaba tabaco. Ya nada hacia ahi. 
Se levantó, cerró la puerta y no volvió más.


martes, 16 de julio de 2013

La casa de las ventanas azules.

Y me arranco el esmalte de uñas con cada segundo de espera.
Se hace eterno.
El reloj avanza y yo sigo ahí. Inamovible.
Soy incapaz de recordar cómo pasó. Ya nadie recuerda semejante historia en esta ciudad. Parece que todos olvidan, menos nosotros. La quemadura se hace eterna en el pecho.
Como a un paciente depresivo, nos cuesta respirar. Te has llevado esa parte que me hacía hermosa, y llorando, me he ahogado sola.
El reloj vuelve a sonar, y ya no queda pintura en mis manos. Tampoco en mis ojos. Se han encargado de borrar cualquier arreglo, si vuelves, sólo me verás a mí, vulnerable y extraña en tu mirada.
Supongo que la casa de ventanas azules no fue nunca suficientemente grande para nuestro ego. Olvidaste día tras día regar nuestro jardín trasero. Y yo, que tampoco fui inocente, tape cada uno de los espejos, para que nunca vieras qué tan bien nos sentaba estar juntos.
Lléname otra copa con olvido, que quiero sacar tanto daño. Ojalá sea cierto eso que dicen, que la vida a cada uno pone en su sitio. Y no te equivoques, que yo bien se que el tuyo, nunca estuvo en la casa.
Si, en la de las ventanas azules.

viernes, 12 de julio de 2013

Nunca me pediste que me quedase.

No siempre todo es tan difícil como se plantea.
Con una probabilidad de 90% diría que fuiste tú quien lo complicó, nena.

Tu cabeza sabía lo que había. Pero supongo que preferías creerme tus mentiras.
De estas veces que te dices que todo saldrá bien. Una mañana utópica tomas por determinación que el destino va a sonreirte.
¿Pero tú eres gilipollas?

El destino lleva riendose de ti no se cuantos meses. Es más fácil no pensar en ello, dejalo anda...

No querías irte nena. No querías pensar en lo que él buscaba.
Supongo que es más fácil hacer las cosas cuando crees que no te ven. Pero MC, no olvides que tu misma, siempre vas a verte, por mucho que te escondas.

No querías irte, sin darte cuenta que a fin de cuentas, él nunca te pidio que te quedases.

jueves, 4 de julio de 2013

La pequeña utopía.

Convenzete de que no hay salida, y te verás atrapado toda la vida.

Soy realista. Veo que estoy en un cuarto bajo pestillo. Lo sé, soy consciente de que no pinta bien. Los tacones me hacen rozaduras y los ojos empiezan a picarme por el maquillaje. ¿Puede ir peor?

Puede. Todos los baches en el camino son eso. Impedimentos, y de mi depende el tamaño que les otorgue. No voy a reír inocente y decir "todo saldrá bien" más que nada porque no se como irá. Yo no veo el futuro, sólo lo intuyo.

Pero tampoco quiero crear gigantes los problemas. No voy a decir que irá mal sólo porque apunte a desastre. Me niego.

Dentro del realismo de mi cabeza, es cierto que existe una pequeña utopía. Y es solo mía. Ahí no entra nadie sin permiso.
No voy a dejar de ilusionarme por aquello que me encanta, aun sabiendo que esta alegría es proporcional al porrazo que puede que me espere.

Supongo que la caída es inminente, será que me gusta sentir el vacío.
Me niego a dejar de soñar, ya sean mis baches gigantes o una lluvia de meteoritos sin previo aviso. No me importa.

Es así como estoy feliz. Es así como está ocurriendo en mi cabeza.