Recuerdo cada instante como si fuera ayer.
Eran las 12:56 y pasó. Simplemente ocurrió. No lo esperaba, pero como la mayoría de las cosas buenas, llegan sin aviso.
Y ahi estabas tú, y ahí estaba yo. Esperábamos comernos el mundo, aun sabiendo que eso nunca pasaría. Eran las 12:56 cuando me llamaste. Justo en ese momento. Fue ese instante.
Y mira la de horas que han pasado ya. Días completos. Mira donde estamos.
El mundo sigue sin ser comido, y yo sigo esperándote para hacerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario