sábado, 20 de julio de 2013

Crónicas de una ligamentoplastia (I)

Hace tiempo que me propuse esta entrada, pero la verdad no quiero extenderme mucho. 
Quiero escribir sobre mi lesión en la rodilla. Muchas veces pienso que soy algo pesada con esto, y que siempre de algún modo acabo acordándome de esto, pero claro, es un poco comprensible, a día de hoy no puedo doblar la pierna... Eso no se olvida.


El día ocho de mayo, sobre las seis y media de la tarde sufrí un accidente. Iba de paquete en una moto y un coche nos dio por la izquierda en un cruce. Cuando me vi en una ambulancia camino del Virgen del Rocío yo sólo pensaba en cómo iba a explicárselo a mi madre... Claro, yo sólo pensaba que había sido un porrazo y se me pasaría.
Esa noche salí de urgencias con la pierna escayolada hasta la ingle y con una cita para una resonancia magnética en dos semanas. Un planazo oye.

Yo pensaba que la resonancia iba a ser positiva, que iba a tener roto el ligamento cruzado posterior solamente, y que no iba a necesitar más que reposo e inmovilización. Pero que va, tenía roto el LCP y también en lateral externo. Como conclusión sólo saqué que tenía una lesión grave en la rodilla y que necesitaba cirugía. Por lo menos me liberaron de la escayola y me pusieron una rodillera ortopédica, con la que mi madre me llamaba power ranger, o si no, Gregoria House. Evidentemente la rodillera estaba bloqueada, y no podía doblar la pierna, de modo que andaba de una forma muy cómica.
Llegado el día de la operación yo estaba asustada no, lo siguiente. Iba a consistir en una artroscopia, y tomarían el tendón de pata de ganso para sustituir el ligamento roto. Era una cirugía con anestesia epidural, por tanto yo iba a estar despierta durante la operación.
Tenía mil dudas, un miedo tremendo. Pensaba que iba a dolerme mucho, la epidural me daba pánico.
A la hora de la verdad, entré en quirófano llorando un poquito. Vi que era una sala blanca y luminosa. Llegaba el momento de la anestesia y ni me enteré. No duele nada. Además, mi anestesista era un amor, y como vio que yo era una drama queen, me puso una mascarita de estas con un gas sedante y me quedé dormida. Desperté en la sala de despertar, valga la redundancia, con una caraja encima que no podía. Además, no tenía las gafas y con una miopía de seis, comprenderéis que no veía mucho.
Al día siguiente me quitaron el drenaje. La verdad es que eso si que duele. Duele mucho. Hasta el momento es lo único que puedo decir de verdad que doliese. Después de eso me mandaron a casa al día siguiente.

Me dijeron que tomase calmantes a lo paracetamol pero la verdad es que no me dolía. Andaba con muletas sin apoyar ni doblar la pierna, ya que aun no podía ponerme la rodillera por la inflamación. 
Cuando bajó la inflamación me daba miedo ponerme la rodillera por si me llevaba las grapas, pero que va, eso nunca pasó. A las dos semanas de la operación me quitaron las grapas, y a las tres semanas me mandaron a rehabilitación y me quitaron las muletas. La rodillera me la desbloquearon un poquito.

Hoy hace un mes de la operación y una semana de la rehabilitación. Casi doblo 90 grados, y poco a poco me veo la pierna con más fuerza.

Para mi ha sido toda una experiencia. He dejado que mi madre me ponga inyecciones en la barriga, que me saquen sangre de la mano (me ha dado siempre mal royo eso de sacarme sangre) de verdad, me han hecho cosas que yo pensaba que no iba a parar de llorar, pero que va... Creo que la necesidad no hace poco a poco más fuertes.
Término con una frase hecha, que me gustan a mi: bicho malo, nunca muere.
-MC
Mi pata chula. Primero con la escayola, y luego con la rodillera sexy.
Mi manita y mi manicura. Y el discreto cardenal.
Toda una diva en la facultad. me costó semanas portar la escayola con tanto estilo.
La rodillera sexy también la llevo con estilo.
Día 20 de Junio. Un día después de la operación y momentos antes de quitarme el drenaje.
Sexy en el hospital.
Y ya una se va recuperando poco a poco. Eso si, todo el mundo se muestra muy positivo.

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