Me fui sin dar explicaciones, supongo que simplemente, no queria más.
Y mira que antes quise. Te quise más de lo que se querer, te quise más de lo que siempre supe.
Y te di el poder de hacerme nada. Te di el poder de hundirme y aplastarme. Permití mas faltas que respeto, y consolé mis penas engañandome a mi misma.
Soporte que no me quisieras pero ser yo tuya. Soporté un corazón tan roto y dolorido, que llegó un momento en que ni el drama ni el cariño, sanaban los quejios que cantaba.
Y mira que te quise... Que me maten si te miento. Mira que te quise.
Lo tuviste todo. Y habria sido tan fácil mantenerlo, simplemente te pedia amor. Pero como siempre, como tantas otras veces, no eres capaz de coger el tren hasta que ves que arranca del anden. Y yo no puedo seguir saltando mis horarios.
He borrado dos de nuestros puntos suspensivos. Fin.
Ya no escribo más en esta historia, y lo único en lo que puedo apoyarme esta vez, es en que de verdad, hoy, he dejado de querer.
O de quererte.
Que se yo. Que nadie merece que le quieran si no sabe tan si quiera, dar las gracias. Que es de mal nacido, no ser agradecido.