Quizás no te has ganado esta entrada, no has hecho nada especial, pero creo que por el simple hecho de no haberte ido, te la mereces.
Lidiar día tras día con ciertas locuras puede llegar a ser muy pesado, pero ya lo dijo un vez Max Gregson a su esposa Tara, cuando ella le gritaba que por que no la abandonaba a causa de su trastorno de DID: Por que te quiero. (United State of Tara). Simple ¿verdad?
Así que supongo, es eso, que realmente, no lo supongo, lo se, y en ningún momento he dudado de ello.
Y si, el sentimiento es reciproco.
miércoles, 12 de octubre de 2011
martes, 11 de octubre de 2011
Nadie
Ahora entiendo a la gente que llora en las graduaciones. No se por que motivo, pero lo sentimientos normales de un acontecimiento se desarrollan en mi con retardo de varios meses.
Y es que quizás las expectativas que pongo sobre las cosas son erróneas, o por lo menos, una parte de ellas.
El siempre, pocas veces es eterno, y resulta que lo que parecen amistades tan ciertas como el tacto de las teclas del ordenador en este momento, se vuelven suporíferas, efímeras.
Todo el mundo elige su camino, o por lo menos eso parece, y puede que en el fondo estén igual de perdidos que yo, pero sus fuerzas y apoyos se ven mejores.
Y ahora es cuando me doy cuanta de lo que implican los cambios. Cada uno toma una dirección, y ninguna sigue el mismo camino que la mía, todas tienen pasos agigantados y grandes esperanzas, pero yo me veo pequeña y sola.
La amistad es un bonito regalo, y quizás no nos damos cuenta de ello hasta que vemos a una amiga en Madrid y a otra que de lo cerca que está, resulta que no la ves nunca.
Las relaciones se mueven, conoces gente nueva, y puede que hasta sientas la obligación de rellenar huecos que aun no están vacíos, y todo en parte, por el miedo a quedarse sola.
La soledad, enemigos de tantos aun que en momentos ansiada, pero, ¿quién busca la soledad perpetua?
Nadie.
Y es que quizás las expectativas que pongo sobre las cosas son erróneas, o por lo menos, una parte de ellas.
El siempre, pocas veces es eterno, y resulta que lo que parecen amistades tan ciertas como el tacto de las teclas del ordenador en este momento, se vuelven suporíferas, efímeras.
Todo el mundo elige su camino, o por lo menos eso parece, y puede que en el fondo estén igual de perdidos que yo, pero sus fuerzas y apoyos se ven mejores.
Y ahora es cuando me doy cuanta de lo que implican los cambios. Cada uno toma una dirección, y ninguna sigue el mismo camino que la mía, todas tienen pasos agigantados y grandes esperanzas, pero yo me veo pequeña y sola.
La amistad es un bonito regalo, y quizás no nos damos cuenta de ello hasta que vemos a una amiga en Madrid y a otra que de lo cerca que está, resulta que no la ves nunca.
Las relaciones se mueven, conoces gente nueva, y puede que hasta sientas la obligación de rellenar huecos que aun no están vacíos, y todo en parte, por el miedo a quedarse sola.
La soledad, enemigos de tantos aun que en momentos ansiada, pero, ¿quién busca la soledad perpetua?
Nadie.
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