¿ Cuántas veces has sentido ganas de mandarlo todo a la mierda?
¿Cuántas veces la decepción te acompaña en este arduo camino de la vida?
Los peores momentos son el clímax de la inspiración, tu máximo destaca. Los sentimientos que te vuelven vulnerable son aquellos egoístas, que sacan tu parte más artística, sumergida en un abstracto mundo de confusión. Y tu dirás, ¿por qué egoístas?
Pues no lo se, supongo que es egoísta que tu mente se bloquee cuando realmente te apetece crear, y no te sale, por otra parte, bien es cierto que suele apetecer crear cuando estas en ese estado de máxima vulnerabilidad.
El amor, la tristeza, le decepción. Todos ellos son expertos en sacar lo más productivo de tu ser, o acaso Becquer no fue un gran poeta por ser un romántico oprimido. Quizás, si su vida hubiera sido más fácil, con un amor sin complicaciones, hoy en día no podríamos definir la poesía como un sueño, un imposible, vano fantasma de niebla y luz; incorpórea, intangible; que no puede amarte.
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