“No soy Holly, ni siquiera Lula Mae, no sé quién soy. Soy como éste gato, somos un par de infelices sin nombre, no pertenecemos a nadie ni nadie nos pertenece, ni siquiera el uno al otro.”Pero Paul Varjak nos da una visión diferente: las personas nos pertenecemos las unas a las otras. No con ello es necesario meterse en una jaula. Solo quererse.
Pero esa jaula no es tanto una metáfora, es una jaula real. La seriedad encarcela, o por lo menos, yo así me siento, encarcelada.No es que mi vida haya cambiado mucho. Ha cambiado muchísimo, y a día de hoy me encuentro en una interesante situación, liberada y feliz. Muy feliz.
Quizás he encontrado al Paul Varjak que hace que Holly o Lula Mae, que más da, tenga un final como el de la película.
La Holly del libro era aquella similar a mi, libre, alocada, que terminó marchando. Dejando a su "Fred" desesperado por volverla a ver. Esa quería ser yo.
Pero ahora ha entrado en mi vida un "Fred", quien parece ser como el de la película, capaz de retener a su lado, a un alma libre como Holly, o como yo, míralo desde el punto de vista que quieras.
De momento no estoy mirando a largo plazo (que me lo he planteado, para que mentir) pero no tengo intención alguna de desprenderme. Estoy feliz, como hacía meses y meses que no lo estaba, y me visto con esta sonrisa que me llena de vida. Y en parte es gracias a mi Fred.
m
No hay comentarios:
Publicar un comentario