He mentido, y aun que intentase rectificar, ya estoy etiquetada de por vida. Pero, ¿para qué mentir? Añoro tus besos como el naufrago la tierra. Bostezar por la mañana y sentir que me observas. Me flaquean las piernas para llevar a cabo la decisión que ya tomé, me cuesta desprenderme de todo, sin embargo, tu has dado el paso que a mi me faltaba. Sé que no quieres hacerlo, pero mientras yo permanezca en mitad de la carretera, sin tomar un extremo u otro, tu has elegido avanzar. ¿Y si avanzas tanto que no alcanzo a verte?
¿Y si todo ha sido un error? En ese caso me recordaré, errare humanum est, aun que eso me haga permanecer igual.
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