Una niña pequeña estaba en el parque con su tía, en uno de los momentos de relajación, la pequeña empezó a contarle historias de sus amigos.
- Hay una niña en el colegio que me cae mal.
-¿Y eso por qué? - Preguntó la tía interesada.
- Me tiró del pelo, la odio.- Argumentó la pequeña.
- ¿Y por qué te tiró del pelo?
- No lo se. Lo hizo sin más.
- Bueno, hay veces que las personas hacen cosas de la noche a la mañana sin tener esa intención realmente.
La niña miró sorprendida, sin entender muy bien que estaba diciendo su tía.
- Ella me tiró del pelo porque es mala.
- Es normal que pienses así. Te hizo daño.
- La profe le regañó. Es tonta.
- Debe de estar arrepentida de hacerte daño, la jugada no le salió bien, y todo el mundo resultó herido.
La niña volvió a mirar sin comprender. Decidió ir a columpiarse un rato mientras su tía parecía abstraída en si misma.
De vuelta a casa, la tía volvió a sacar el tema.
- ¿Era tu amiga? La niña que te tiró del pelo, ¿lo era?
- Si, pero ya no, me tiró del pelo.
Es curioso lo duras que pueden tener la mente muchas veces los niños. Y de la forma tan similar de la que podemos comportarnos los adulto. Hay veces que no es suficiente con pedir perdón, hay veces que ni el tiempo parece suficiente. Lo cierto es que esa niña tardaría tres días en volver a ser amiga de la otras, pero esto no es más que un símil. No existe tal niña, no existe tal tía, simplemente hay personas identificadas en nuestras cabeza.
Un tirón de pelo, es algo muy serio, es algo que te hiere, que te vacía por dentro. Pesa, pero no solo le pesa a una parte, nunca olvides ese dato.
No existen malos en esta historia, no hay héroes tampoco. cada cual lleva su carga, y esta será mas leve cuando ambos aprendamos a perdonarnos a nosotros mismo.
El rencor por un tirón de pelo, solo causa que se te caiga poco a poco.
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