domingo, 12 de enero de 2014

No se me ocurre un título para esta entrada. Para que mentir.

Soy afortunada. Ya me lo decía mi tata cuando era pequeña.

Vereís, es una sensación de plenitud. La misma de tumbarte en el sofá y echarte una siesta sin preocuparte que tengas exámenes. Más o menos.
Es la sensación de mirarte al espejo y ver que él te vuelve guapa.

Así como cuando en las mañana, no suena el despertado. Como abrir el bote de ketchup por primera vez.
Como cuando cambias las sabanas de tu cama y te metes a dormir esa noche.

Supongo que son detalles. Tampoco es un gran misterio. Él en si, fue mi gran detalle de diciembre. Llegó de pronto impresionando a mi mundo, vamos, como una sorpresa.
Y las sorpresas a fin de cuentas, son detalles.




Estoy deseando que pase ya, esta maldita época de exámenes. Y juro y prometo al mundo, que planeare nuestras tardes en Sevilla, la más divertidas del mundo. Y también volveré a conducir. Venga, sigamos poniendo cosas a la lista mc, que tu eres muy de cumplirlo todo.

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