viernes, 9 de mayo de 2014

El cigar y el abrazo.

Somos autodestructivos. Y te juro que no puedo más.
Tenemos esa tendencia, somos objeto de estudio de la más profunda psicología social.
Todo esto nos supera.

No, es cierto, no somos ni Romeo ni Julieta. Es más, nuestra historia no da ni para realizar un corto de bajo coste. No hay trama de interés. Chica conoce a chico, se enamoran, se hacen daño. Y se acaba.
El pan de cada día de los tuitstar. 

Vivimos en una relación dañina. Enfermiza. Y no podemos más. 
Me da igual si dices que me quieres ver. Me da igual si me dices que acabaremos juntos en las villas. Ya no quiero ir. No quiero que me digas que me quieres si no vas a plantarte delante mía para decírmelo.

Se acabó. Si, si, cómo dice María Jiménez, porque yo me lo propuse y sufrí. Y no me merece la pena sufrir por alguien como tú. No me merece la pena quererte como te quise, ni perder mi tiempo contigo. 
Porque anoche una persona que me quiere mucho, me abrió los ojos mientras me invitaba a un cigar y me daba un abrazo. 
Y resulta que la vida es eso. Fumarte un cigar tranquilamente, mientras te dan un abrazo muy fuerte. 

Gracias por secarme las lagrimas y hacerme reír. Y gracias por darme un consejo, tan basado en tu experiencia. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario