martes, 1 de noviembre de 2011

Las memorias del Águila y del Jaguar.


    - Seria bueno que viajáramos juntos, yo como médico y tu como lingüista – propuso Alexander.
    - Eso será cuando nos casemos – replicó Nadia.
La frase quedó colgada en el aire, tan visible como una bandera. Alexander sintió que la sangre le hormigueaba en el cuerpo y el corazón le daba bandazos en el pecho. Estaba tan sorprendido, que no puedo responder. ¿Cómo no se le ocurrió esa idea a él? (...)

          - ¡Qué idiota soy! - exclamó.
          - ¿Qué quieres decir con eso?¿Que no nos vamos a casar?
          - Yo... - balbuceó Alexander.
          - Mira, Jaguar, no sabemos si vamos a salir vivos de este bosque. Como tal vez no nos quede mucho tiempo, hablemos con el corazón – propuso ella seriamente.
          - ¡Por supuesto que nos casaremos , Águila! No hay la menor duda – replicó él, con las orejas ardientes.
           - Bueno, faltan varios años para eso – dijo ella, encogiéndose de hombros.

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