Y yo, me enredo en la manta de la cama y veo el tiempo pasar... Nuestro tiempo.
Veo lo que fuimos, y lo lejos que estamos ahora de ser aquellos. Veo las sonrisas que se borran, y las letras que se tornan tristes. Veo mis ganas y veo las tuyas...
Nuestras ganas que ahora son de otros. Y me doy cuenta de que como Zahara, resulta que me he quedado con ellas.
Con las de dormir y amanecer a tu lado, con las de besarte. Con nuestros sueños, que quizás sólo eran míos, o quizás eran mentiras. ¿Qué se yo? Con las de mirarte a los ojos y hacerte sonreír. Con todas ellas, todas esas ganas...
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