jueves, 4 de abril de 2013

He faltado al contrato no verbal que nunca tuvimos.

¿Y por qué?

He faltado al contrato no verbal que nunca tuvimos. He roto la primera máxima, y técnicamente, es mi culpa.
Me considero culpable de vivir en la nubes. De depositar esperanzas en un corazón sin freno y marcha atrás.
O quizás eso soy yo, un corazón que retrocede y no puede parar. Un error tras otro.

Tú eres el error. Y se que lo eres porque ni el más tonto de los mortales querría pasar sus días en semejante agujero. Supongo que además de vivir en las nubes soy capaz de ver, en dónde el resto ve polvo, granitos de oro.
Y para que mentir, si yo me mantengo en las mismas. Que el potencial que te veo, ni lo imagina el mundo. Que los abrazos más dulces, son a tu lado. Las tardes de frío, las imagino en tus ropas. Las noches en vela, me transporto a tu cama. ¡Qué no! ¡Qué así no se puede vivir!

Que aun sabiendo que pasaría, he faltado al contrato, y me consumo por dentro.
Bienvenida a la nueva era del desquiciamiento chata.

MC. 

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