Eres tú, y tu incoherencia.
Subes y quieres bajar.
Bajas y olvidas que haces ahí.
Que ya sólo en mis ojos queda absoluta demencia.
Y esas ganas de mandarlo todo al carajo.
De romper las ilusiones que me haces.
Poner las cartas sobre la mesa.
¿Pero qué mesa? Si la casa está vacía.
No hay nada, nunca hubo nada...
Y lo que más duele, ni siquiera creo que pueda existir un futuro.
Ni un presente.
No hay un soporte. Empezamos mal. O quizás demasiado bien.
Con demasiadas ganas.
Por tu parte sólo de bajarme las bragas, pero al fin y al cabo, ganas.
¿Para qué más?
Si es que no hay.
Nunca existió.
Pero me destruye esa frases.
Esas palabras. Cada letra saliendo de tus labios.
La mirada tan fija. Mis piernas temblorosas.
El susurro final.
Y tú ¿de dónde has salido?
Pues no lo sé. Pero de dónde quiera que fuera, que vuelvan a meterme.
-MC
No hay comentarios:
Publicar un comentario