Cuando cae la noche nos volmenos silenciosos. Ocualtamos los miedo en una cajón, y esperamos que amanezca. Cuando cae la noche, hacemos el amor con la conciencia.
- La vida nos castiga. Si si, señor, no me mire con esa cara de alucine. Estoy convencida de lo que digo. La vida es cruel. Es un montón de mierda que espera el mejor momento para caer y quedarse ahí impregnada.
Se llevó el gintonic a los labios y volvió a arrancar las palabras sin pausa.
- Mierda, no hay más que eso. ¿Qué por qué? Pues mire, cuando estoy en la más absoluta miseria, resulta que el único rayo de luz que tengo, es inalcanzable. Tan perfecto y a la vez, tan jodidamente mal establecido.
Terminó su copa de un trago y miró al señor. Es posible que estuviera esperando una respuesta, pero su compañero no parecía tenerla. Se levantó para marcharse y entonces él habló.
- ¿Merece la pena?- ¿Qué?- Ese chico, ¿Merece la pena?El silencio se hizo por unos segundos. Después quedó roto por unos tacones hacia la puerta.
MC-
No hay comentarios:
Publicar un comentario