Nunca supe tener finales felices. Toda historia creada en mi mente termina en tragedia.
Que faena señor juez... Si yo se que inocente no soy, pero hay penas que se hacen duras.
Y de veras me planteo el futuro. Puede que me esté metiendo en un bosque encantado. ¿Quién no ha soñado alguna vez con llevar un vestido de seda, y caminar sigilosa entre troncos y arbusto? Pues yo no. Pero tenía que meter un algo poético.
Con lo que si que piensas es con el príncipe de la historia. Es más ¿Qué clase de cuento sería sin un príncipe? - vale, una historia contemporánea con un toque feministas, pero en mi historia hay un príncipe, y punto- llámese príncipe, señor del castillo, ladronzuelo de Ágraba, mozo aldeano, o lo que cada uno quiera.
El chico de la historia, el nene.
Pues si, hay uno. En esta historia resulta que es uno de los más increíbles del reino. Es valiente, quizás, temerario. Inspira confianza, y da seguridad. Y como buen príncipe, va de azul. En este caso, el caballo va a ruedas -depende del día, más o menos- este no lleva armadura, supongo que hay algo que lo hace intocable...
El típico príncipe¿no? La verdad es que tiene cara de malo, se sale de la norma.
Debería retarle a que me despierte con un beso, pero supongo que hay veces que temo que la historia me salga "rana" -lo se, hoy estoy que me salgo con las metáforas.-
Oye, pero ahora que conocéis al chico, ¿Queréis saber la historia?
Quien sabes, lo mismo otro día.
MC-
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