Un beso. Un instante.
Y no fue nada. Quedó vacío.
No lo entendí.
Pasadas las horas empezó a quemar.
La duda, la incertidumbre.
Las ganas.
¿Pero qué ganas?
Yo pierdo.
¿Y qué pierdo?
El sentido.
La coherencia. La razón.
Me quitas la razón, los argumentos, y hasta la respiración.
Ese instante en dónde sólo respiro tu aliento. Tu olor.
Que se pega a mi. Tus caricias.
El movimiento.
Quiero moverme contigo.
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